




Ahí van unas pocas fotos de mi estancia en Bulgaria, al menos de las últimas tres semanas allí. Fue un final muy guiri, muy fiestero y, sobre todo, muy bonito; no hay día que pase que no me acuerde de la gente de allí. Mejor, imposible. Lástima que fuese todo tan fugaz, pero también moló lo inesperado que fue todo. Ahora a ver qué depara el futuro, y mientras tanto, a plantearse la eterna pregunta: ¿E ti, tes fincas?
No hay comentarios:
Publicar un comentario