Acabo de llegar de la fiesta de cumpleaños de Irene (que ha estado muy guay, y de la cual habrá fotos en breve); estaba reventado y algo de bajón por razones ajenas que no vienen a cuento, y pensando que las cosas van en mi contra últimamente... total, me conecto, y leo un e-mail de un amigo enfermero que me dice que está trabajando ahora en el hospital, supervisando a un chico, estudiante, 19 años, con varios tumores cerebrales y al que le quedan 3 meses... Con gente con problemas así, con la angustia que debe de estar pasando la gente de su alrededor (familia, amigos etc), ¡cómo coño puedo si quiera plantearme estar de
bajón! Hay que valorar lo que tenemos, lo bueno, lo mejorable... ir dejando el mundo mejor de lo que lo encontramos, procurar sonreir, y pensar en los seres queridos de aquí de ahí, de allí y del más allá. Pero sobre todo
sonreir. Y el resto son tonterías...